Al lector
Para los traductores es un gozo y un privilegio haber trabajado en la traducción de la Biblia para ponerla al alcance de los hablantes del quechua de la provincia de Huacaybamba del departamento de Huánuco y la provincia de Antonio Raymondi del departamento de Ancash.
Fidelidad en la traducción
La preocupación principal de los traductores ha sido producir una traducción que sea fiel al mensaje original. Para ello, se han tomado en cuenta las tres características de una traducción fiel: una traducción fiel es exacta, clara y natural.
1. Una traducción fiel es exacta, es decir que comunica el significado del mensaje original. No podemos cambiar, agregar ni omitir nada del significado. Para que la traducción sea exacta buscamos el significado mediante un estudio del texto original en hebreo, arameo y griego.
2. Una traducción fiel es clara y comprensible, es decir que se debe entender. Lo que se entiende debe ser lo que el autor quiso expresar originalmente.
3. Una traducción fiel es natural, es decir que respeta las realidades del idioma quechua y usa el lenguaje que la gente habla. Debe ser agradable y fácil de leer.
Pensando en las tres características de una traducción fiel, no se ha seguido ninguna versión castellana palabra por palabra, sino que según el estudio del original en hebreo, arameo y griego, se han traducido las palabras, frases y oraciones para mantener el significado del mensaje de una manera clara y natural en quechua.
El nombre personal de Dios
En varios pasajes del Antiguo Testamento, Dios revela su nombre personal. En el hebreo antiguo, no se escribían las vocales sino solamente las consonantes. Por lo tanto, el nombre de Dios se escribía con las consonantes YHWH.
Las vocales no escritas en el nombre YHWH son la “a” y la “e”. Cuando Dios dice su nombre, la traducción al quechua dice Yahweh. Ver, por ejemplo, Éxodo 3.15; 6.2; 15.3. En otros casos, la traducción al quechua representa YHWH como Tayta Dios, que es la manera normal de hablar de Dios en quechua, pero se escribe con mayúsculas para indicar que en el hebreo dice YHWH.
Numeración de los capítulos y los versículos
En las ediciones actuales de la Biblia, los libros están divididos en capítulos y versículos. Pero cuando los autores de la Biblia la escribieron, no pusieron capítulos ni versículos. Siglos después, otras personas empezaron a indicar capítulos y versículos. En el Antiguo Testamento, los escribas masoretas antes del año 916 d. C. estandarizaron varios sistemas para dividir el texto hebreo en secciones, párrafos y frases. Alrededor del año 1440, el rabino Isaac Natán ben Kalonymus adaptó este sistema para imprimir el Antiguo Testamento en hebreo con capítulos y versículos.
Pero no todos utilizaron el sistema del rabino Isaac Natán ben Kalonymus. Los que publicaron la antigua traducción del Antiguo Testamento al griego, llamada la Septuaginta, usaron otro sistema de numeración. Los números de versículo en la Septuaginta coinciden casi totalmente con los de los versículos del Antiguo Testamento en hebreo, pero hay algunas diferencias. La Iglesia evangélica normalmente utiliza los números de versículo de la Septuaginta. La Iglesia católica normalmente utiliza los números de versículo del texto hebreo.
La traducción al quechua sigue la numeración de versículos de la Septuaginta. Para indicar las diferencias entre las dos tradiciones en los versículos, la traducción al quechua pone al lado del número de versículo, entre paréntesis, otro número más pequeño en itálicas. La numeración entre paréntesis representa el número de versículo de la Biblia en hebreo. Ver, por ejemplo, Génesis 31.55–32.31.
En la traducción al quechua del libro de los Salmos, desde el Salmo 9 hasta el Salmo 147, el número del salmo aparece con otro número entre paréntesis. En este caso, la traducción al quechua enumera los salmos siguiendo la numeración de la Biblia en hebreo. Los números que se encuentran en la Septuaginta aparecen entre paréntesis. La Iglesia católica utiliza la numeración de la Septuaginta en la liturgia.
En cuanto al Nuevo Testamento, en el año 1551 Roberto Estienne (también llamado Roberto Stephanus) fue el primero que publicó el Nuevo Testamento en griego con capítulos y versículos. La Iglesia católica y la Iglesia evangélica siguen el sistema de Roberto Estienne. Así que la traducción al quechua del Nuevo Testamento no pone números alternativos entre paréntesis.
Los manuscritos
Para la traducción del Antiguo Testamento del hebreo y el arameo al quechua, los traductores emplearon el Texto Masorético que aparece en la Biblia Hebraica Stuttgartensia, edición de 1984. En algunos casos consultaron los textos antiguos que se encuentran en algunos manuscritos de los Rollos del Mar Muerto. En otros casos, consultaron textos de la Septuaginta, la versión griega del Antiguo Testamento, en especial las variantes consideradas más antiguas que los manuscritos en hebreo.
En cuanto al Nuevo Testamento, los traductores emplearon el Nuevo Testamento en griego publicado por las Sociedades Bíblicas Unidas (cuarta edición revisada de 1993) y el Nestle-Aland Novum Testamentum Graece (vigesimoséptima edición de 1993). Estas ediciones siguen los descubrimientos más recientes de la Biblia.
En el texto quechua a veces aparecen palabras entre corchetes ([…]). Son palabras que no se encuentran en los manuscritos más antiguos ni son recomendadas por las Sociedades Bíblicas Unidas, sino que se encuentran en la versión Reina-Valera. Ver, por ejemplo, San Lucas 23.17, 34, 38.
Otras veces se pone una nota al pie de página para indicar que hay una diferencia entre los manuscritos. Ver, por ejemplo, San Mateo 19.17 y San Mateo 23.8. En cada caso la mejor variante aparece en el texto y la alternativa está en la nota.
Ayudas para el lector
Aunque la traducción trata de comunicar el significado del original, no siempre es posible poner en la traducción toda la información necesaria para su comprensión. En esos casos, la traducción ofrece diferentes tipos de ayudas para el lector.
Notas al pie de página
Un tipo de ayuda consiste en notas al pie de página. Las notas se indican en el texto bíblico con una pequeña letra en itálicas. Hay varios tipos de notas:
1. Notas que explican lo que un versículo quiere decir. Por ejemplo, hay una nota en San Lucas 7.38 que explica lo que significa “llevar su cruz”. Hay una nota en Hebreos 13.10 que explica lo que significa “nuestro altar”.
2. Notas que explican el trasfondo de un versículo. Por ejemplo, en San Lucas 9.21 hay una nota que explica la actitud de la gente en cuanto al Mesías. En San Lucas 23.45 hay una nota que explica el significado del velo del templo.
3. Notas que explican costumbres de la gente. Por ejemplo, en San Lucas 23.48 hay una nota que explica por qué la gente se golpeaba el pecho. En San Lucas 23.54 hay una nota que explica que un nuevo día empezaba a las seis de la tarde.
4. Notas que explican palabras quechuas que en algunos pueblos no se hablan. En este caso, la nota da una palabra equivalente. Ver, por ejemplo, Génesis 9.13 y Génesis 30.38. Si una palabra quechua desconocida aparece más de cien veces en la Biblia, la palabra equivalente no se encuentra en una nota al pie de página, sino en la sección titulada “Vocablos desconocidos para algunos lectores”. La palabra equivalente también se encuentra en la tarjeta de vocablos que acompaña a la Biblia.
5. Notas que dan el significado de nombres de personas y de lugares. Ver, por ejemplo, Génesis 5.29 y Jueces 2.5.
6. Notas que dan otra traducción para una frase o un versículo. Ver, por ejemplo, Génesis 3.16 y Salmo 118.27.
7. Notas que indican que hay manuscritos que dicen otra cosa. En todos los casos, lo que aparece en la nota es menos probable que lo que está en la traducción. Ver, por ejemplo, San Mateo 19.17 y San Mateo 23.8. Como ya se dijo, otra manera de indicar una diferencia textual poco probable es encerrando las palabras entre corchetes en el texto.
Referencias
Al pie de la página también hay referencias a otros pasajes. La referencia se señala en el texto bíblico con una pequeña cruz en itálicas. Una referencia dirige al lector a otros textos bíblicos que dan más información.
Debajo de algunos títulos de sección hay otra línea en itálicas. Esta línea indica al lector en qué parte de la Biblia hay un pasaje parecido. Ver, por ejemplo, Números 35.9.
Mapas
Los mapas del mundo bíblico ayudarán al lector a ver dónde están los lugares mencionados en la Biblia. Hay mapas a color al final de la Biblia y dentro del texto bíblico. Ver, por ejemplo, los mapas de las páginas 1655, 1662, 1668, 1683 y 1861.
Glosario
Aunque se ha hecho un esfuerzo para traducir todo el significado del original, hay palabras y conceptos desconocidos en el idioma y la cultura quechuas, como concubïna, eunucu, fornicación jutsa, pactu, templu y otros. Estos términos aparecen en un glosario titulado Aja palabrakunata tantiyanantsikpä que está en la parte posterior del libro. También da el significado de frases importantes de la Biblia, como Diosta ashiy, Diosta kuyay, Diosta reqiy y Diospita mantsapakunqan. Las palabras y frases del texto bíblico que tienen un asterisco (*) están explicadas en el glosario y están marcadas la primera vez que aparecen en una sección. Se recomienda consultar el glosario para comprender mejor el texto.
Índice temático
Dios revela en la Biblia muchas verdades que nos ayudan a comprender los aspectos importantes de su persona y que nos enseñan a vivir de una manera que le agrada. Para ayudar al lector a encontrar los versículos que hablan de temas específicos, se ha preparado un índice temático con el título de Tantiyatsimänantsikpä y shakyätsimänantsikpä textukuna.
Índice de nombres
Otra ayuda es el índice de nombres bíblicos que lleva el título de Bibliacho jutikuna. El índice contiene casi trecientos nombres de personas, lugares y otras palabras de interés con una lista de referencias a los pasajes donde aparecen. Así, por ejemplo, si uno quiere leer la historia de Absalón, puede ir al índice de nombres y ver que la historia de Absalón está en 2 Samuel 3.3; 13.21–18.33.
Palabras de origen castellano
Como todo idioma vivo, el quechua presta palabras de otros idiomas y aumenta así la riqueza de expresión del idioma. Reconociendo esta realidad, la traducción al quechua utiliza palabras de origen castellano. Algunas de esas palabras están tan asimiladas que a menudo el hablante nativo no sabe que el origen de la palabra es el castellano. Casi todas las palabras de origen castellano que se emplean en la traducción son de uso común. Si se utiliza una palabra que no es de uso común, el glosario da una explicación.
Por lo general, las palabras de origen castellano se escriben como en castellano en la traducción, a menos que estén asimiladas y su pronunciación haya cambiado. Si la palabra lleva alargamiento vocálico, se escribe con alargamiento vocálico. Si una palabra termina con “e” o con “o” en castellano y si no es un nombre propio, se escribe con “i” en vez de “e” y con “u” en vez de “o”. Si un nombre propio en castellano que termina con “e” o con “o” lleva un sufijo, las vocales cambian a “i” y “u”, respectivamente, reflejando la pronunciación normal de los quechuahablantes.
Jesús el rabí
En esta traducción al quechua a menudo se le llama rabí a Jesús pero en muchas traducciones castellanas lo llaman maestro (ver, por ejemplo, Mateo 8.19; 12.38; 19.16; 22.16, 24, 36). La palabra traducida al castellano como maestro en estos pasajes viene de la palabra griega didaskale que se refiere a una persona que enseña.
En quechua, la palabra prestada maestru normalmente no se refiere a una persona que enseña, sino que es una expresión de respeto para dirigirse a personas no conocidas. Para referirse a una persona que enseña, el quechua tiene la palabra yachatsikuq. Sin embargo, aunque en castellano la palabra maestro se utiliza para dirigirse a una persona, la palabra yachatsikuq no se utiliza como vocativo. Por ejemplo, en San Mateo 8.19, no se diría Yachatsikuq, maypa aywaptikipis qatiräshaykimi. Por lo tanto, para traducir la palabra griega didaskale al quechua, no se puede usar maestru ni yachatsikuq.
El texto de San Juan 1.38 ilustra una manera de traducir la palabra didaskale. Este texto dice que cuando alguien se dirige a una persona con la palabra hebrea rabí, se traduce al griego con la palabra didaskale; o sea, maestro. Un rabí era una persona judía que enseñaba la palabra de Dios. En los tiempos de Jesucristo, los rabinos iban de pueblo en pueblo para enseñar. Los que iban con el rabí y aprendían de él se llamaban sus discípulos. Así que San Juan 1.38 da a entender que cuando la gente llama a Jesucristo con la palabra didaskale, quiere decir que lo reconoce como rabí.
Tomando el texto de San Juan 1.38 como base, en esta traducción de la Biblia al quechua se emplea la palabra rabí para traducir didaskale. La primera vez que rabí aparece en una sección está marcada con un asterisco para indicar que hay una explicación en el glosario.
Conclusión
Esta traducción de la Biblia se ofrece a los quechuahablantes con el profundo deseo de que puedan encontrarse con su creador Dios y vivir una vida que le honre en todo y para que en la eternidad experimenten el gozo de Dios en su presencia.
El Comité de Traducción
Marzo del 2018
Huánuco y Ancash, Perú